Cuando no se conoce al DIOS de las Escrituras comúnmente se cae en el error de tener un DIOS a la medida, es decir de acuerdo a nuestra comodidad. No obstante DIOS no se amolda a nuestra conveniencia. DIOS es santo (1 Pedro 1:16) y de la misma manera espera que los suyos lo sean, apartándose del pecado y de lo que el mundo ha torcido. Muy a menudo el creyente usa a DIOS como pretexto para pecar, cosas como “DIOS me dijo que robara, mintiera, adulterara”. Usando así el nombre del SEÑOR en vano.

Muy seguido el creyente busca sus propias convicciones y sueños y al final pide al SEÑOR que bendiga dichos planes, y cuando esto fracasa el creyente culpa a DIOS. Debemos recordar fue DIOS quien en su misericordia nos salvó para que anduviésemos en sus planes y perfecta voluntad (Efesios 2:10).

El SEÑOR desea todo el corazón del creyente, y que le ame sobre todas las cosas. No obstante en ocasiones permitimos que alguien o algo más ocupen parte de lo que le corresponde a Él. Llámense afanes o pasiones. El corazón del creyente no debe ser consumido por afanes o ansiedad, siendo que DIOS en su perfecto plan ya tiene la solución para todo problema del creyente. De igual manera la mayor pasión del creyente debe ser en todo momento DIOS, pues Él es celoso.

Nuestro DIOS se agrada con aquellos que confían en Él y caminan por fe, así lo eligió (Hebreos 11:6). Por lo que uno deberá avanzar confiado en lo que Él ha dicho a pesar de las situaciones externas. Esto implica que no siempre Él dará pruebas para que uno avance en lo que es su voluntad.

Querido hermano, si últimamente las cosas no te salen bien quizá se deba a que tengas un DIOS a tu medida. Honra a DIOS reconociéndolo como Él es descrito en las Escrituras y ciertamente su vida te inundará.

Deja todo aquello que te separa de DIOS y Él te bendecirá.


Publicado originalmente en DevocionalDiario.com. Autor Richy Esparza