Jesucristo, mediante su resurrección, habilitó a los creyentes a tener la mejor versión de sus vidas. Una vida totalmente nueva y con propósito. Así como el poder manifestado de Jesucristo lleva luz a todo rincón de la tierra, de igual manera lleva luz a aquellas partes del alma de los creyentes oscurecidas por el pecado.

Nuestro Señor derrotó a la muerte, al diablo y al pecado en la cruz. Dejándoles sin aguijón. Por lo que un creyente no debe vivir bajo el yugo del pecado otra vez. Sin importar que el creyente piense que su pecado es parte de sí mismo, o que sería muy difícil dejarle, con la ayuda de DIOS es muy sencillo; pues nuestro Señor Jesús dijo: consumado está.

Cualquier área en la que el creyente batalle es un área donde el Señor manifestará su gloria si el creyente se lo permite.

Sobre nuestro Señor Jesucristo fue puesta toda maldición, pecado y enfermedad al momento de la crucifixión, para que todo aquel que crea en él ande en vida nueva.

“A fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”

Romanos 6:4 Reina-Valera 1960 (RVR1960).

Cristo pagó el precio exacto para darte una vida completamente nueva, sin pecados o culpas del pasado, recíbela. No permitas que el diablo, sus mentiras y el pecado mermen la vida en plenitud que Jesús ya te ha dado.

Recibe plenamente en tu vida el poder de resurrección de Cristo


Publicado originalmente en DevocionalDiario.com. Autor Richy Esparza